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Displasia de cadera en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento.

La displasia de cadera en perros es un trastorno del desarrollo de la articulación de la cadera caracterizado por una desalineación entre la cabeza del fémur y el acetábulo de la pelvis. La articulación se vuelve excesivamente laxa e inestable, lo que provoca una subluxación progresiva y la aparición de osteoartritis.

La enfermedad tiene un fuerte componente hereditario, pero sus manifestaciones también están influenciadas por la tasa de crecimiento, la dieta, el peso corporal, la actividad física y las características individuales.

Es particularmente común en razas grandes y gigantes, pero también puede afectar a razas medianas y pequeñas. En los perros de caza, puede perjudicar la resistencia, la velocidad, la capacidad para superar obstáculos y la recuperación después del trabajo.

Cómo se forma la articulación de la cadera

La cadera está formada por la cabeza del fémur, que tiene una forma aproximadamente esférica, y el acetábulo, una cavidad en la pelvis que debe contenerla de forma estable.

En una articulación sana:

  • La cabeza del fémur está bien insertada en el acetábulo;
  • Las superficies articulares son congruentes;
  • La cápsula y los ligamentos mantienen la estabilidad;
  • El cartílago permite un movimiento suave;
  • Las fuerzas se distribuyen uniformemente.

En la displasia de cadera, la cabeza del fémur tiende a moverse excesivamente dentro del acetábulo. La carga se concentra en superficies más pequeñas, lo que provoca daños en el cartílago, inflamación, remodelación ósea y dolor.

Cómo se desarrolla la displasia

Los cachorros generalmente nacen con caderas aparentemente normales. En individuos predispuestos, se desarrolla una laxitud articular anormal a medida que crecen.

Cuando la cabeza del fémur no permanece correctamente centrada en el acetábulo, puede ocurrir lo siguiente:

  • distensión de la cápsula articular;
  • subluxación de la cabeza femoral;
  • reducción de la profundidad del acetábulo;
  • alteración de la distribución del peso;
  • daño del cartílago;
  • formación de osteofitos;
  • osteoartritis progresiva.

La gravedad final depende de la interacción entre la predisposición genética y los factores ambientales.

Causa e fattori di rischio

La displasia de cadera es una enfermedad multifactorial y poligénica . Esto significa que no depende de un solo gen, y que padres aparentemente sanos no eliminan por completo el riesgo en sus hijos.

Los principales factores implicados son:

  • predisposición hereditaria;
  • tasa de crecimiento rápida;
  • exceso de calorías durante el desarrollo;
  • sobrepeso;
  • suplementos minerales innecesarios;
  • actividad física excesiva o inapropiada para la edad;
  • movimientos repetitivos de alto impacto;
  • superficies resbaladizas;
  • masa muscular insuficiente;
  • conformación corporal y articular.

La dieta y el ejercicio por sí solos no crean una predisposición genética, pero pueden influir en la velocidad y la gravedad con que se manifiesta la enfermedad.

Razas más predispuestas

La displasia se encuentra con mayor frecuencia en varias razas medianas, grandes y gigantes, entre ellas:

  • Pastor alemán;
  • Perro Labrador Retriever;
  • Golden Retriever;
  • Rottweiler;
  • San Bernardo;
  • Terranova;
  • Perro de montaña bernés;
  • Mastines y molosos;
  • Setter inglés;
  • Gordon Setter;
  • Pointer italiano;
  • Spinone italiano;
  • Pointer alemán;
  • Weimaraner;
  • algunas razas de perros de caza.

La inclusión de una raza en esta lista no significa que todos los individuos desarrollarán la enfermedad. Del mismo modo, un perro perteneciente a una raza considerada menos susceptible aún puede padecer displasia.

Síntomas en el cachorro

Los primeros síntomas pueden aparecer durante el crecimiento, generalmente entre los cuatro meses y el año de edad. En algunos cachorros son evidentes, mientras que en otros pasan desapercibidos.

Los posibles síntomas incluyen:

  • renuencia a correr y jugar;
  • fatiga fácil;
  • dificultad para levantarse;
  • marcha rígida de las extremidades posteriores;
  • Corre como un conejo, moviendo las patas traseras al unísono;
  • oscilación pélvica;
  • renuencia a subir escaleras;
  • dificultad para saltar;
  • cojeando después de la actividad;
  • dolor al manipular las caderas;
  • reducción de la masa muscular posterior;
  • mayor desarrollo de los músculos de las extremidades anteriores.

El cachorro puede alternar entre periodos de dolor y síntomas aparentemente normales. Una mejoría temporal no significa que la articulación esté curada.

Síntomas en perros adultos

En los perros adultos, los problemas suelen estar relacionados con la artritis secundaria que se ha desarrollado con el tiempo.

Los síntomas pueden incluir:

  • rigidez después del reposo;
  • dificultad para levantarse;
  • cojera en las extremidades posteriores;
  • reducción de la longitud de la zancada;
  • intolerancia al ejercicio;
  • dolor después de una actividad extenuante;
  • dificultad para entrar en un coche;
  • vacilación al enfrentarse a escaleras y obstáculos;
  • pérdida de masa muscular;
  • irritabilidad al tocar la espalda;
  • Disminución del interés por caminar y jugar.

La gravedad de los síntomas no siempre se corresponde con la gravedad de las alteraciones radiográficas. Algunos perros con displasia de cadera grave presentan síntomas leves, mientras que otros experimentan dolor significativo con cambios menos evidentes.

¿Puede la displasia estar presente sin síntomas?

Un perro con displasia puede parecer perfectamente sano, sobre todo cuando es joven y tiene buena musculatura. Por lo tanto, la ausencia de cojera no descarta la enfermedad.

Este aspecto es particularmente importante en la selección reproductiva: evaluar únicamente el movimiento o el desempeño en el suelo no es suficiente para determinar si un sujeto es libre.

Diagnóstico de displasia de cadera

El diagnóstico se basa en una combinación de examen ortopédico y pruebas radiográficas. El veterinario evalúa la marcha, el desarrollo muscular, la movilidad articular, el dolor y la presencia de laxitud.

Las investigaciones pueden incluir:

  • observación del perro al caminar y al trote;
  • palpación de las caderas;
  • evaluación del rango de movimiento;
  • Prueba de Ortolani y otras maniobras para evaluar la laxitud;
  • radiografías pélvicas estándar;
  • radiografías de distracción para medir la laxitud;
  • tomografía computarizada en casos seleccionados.

Para obtener imágenes correctamente posicionadas, generalmente se requiere sedación profunda o anestesia breve. La relajación muscular también permite una evaluación más precisa de la laxitud articular.

Diagnostico temprano

La evaluación precoz en cachorros de razas predispuestas es importante porque algunos procedimientos quirúrgicos solo pueden realizarse dentro de un período de edad limitado y antes de que aparezca una osteoartritis significativa.

La detección precoz puede incluir:

  • visita al ortopedista durante el crecimiento;
  • investigación sobre la laxitud articular;
  • rayos X específicos;
  • medición del índice de distracción;
  • evaluación de la forma del acetábulo.

Una radiografía temprana no sustituye necesariamente la certificación oficial requerida en la edad adulta, pero permite una gestión y planificación del tratamiento oportunas.

Radiografías oficiales para la selección

Las radiografías oficiales utilizadas para la selección reproductiva deben ser realizadas siguiendo procedimientos precisos por un veterinario autorizado o de referencia y posteriormente evaluadas por un centro de lectura reconocido.

El perro debe ser:

  • identificado por microchip;
  • de la edad mínima requerida para la raza;
  • correctamente posicionado;
  • adecuadamente sedado o anestesiado;
  • acompañado de la documentación requerida.

Para muchas razas, la evaluación oficial se realiza a partir de los doce meses, mientras que para algunas razas grandes o gigantes se requiere una edad mayor. Es importante consultar la normativa aplicable a la raza específica.

En Italia, las certificaciones oficiales reconocidas por la ENCI se realizan a través de centros de lectura autorizados, de acuerdo con la normativa nacional.

Clasificación FCI de la displasia de cadera

La clasificación FCI divide los resultados en cinco grados:

  • Grado A: cadera normal;
  • Grado B: cadera casi normal;
  • Calificación C: displasia leve;
  • Grado D: displasia media;
  • Grado E: displasia grave.

La clasificación oficial tiene en cuenta la congruencia articular, la profundidad acetabular, la posición de la cabeza femoral, el ángulo de Norberg y la presencia de cambios artríticos.

Su aptitud para la cría depende de las normas, los programas de selección y las directrices del club de la raza en cuestión.

Prevención durante el crecimiento

No es posible cambiar la composición genética del cachorro, pero un manejo adecuado puede reducir el riesgo de que su condición empeore.

Las principales medidas incluyen:

  • mantener un crecimiento regular y no excesivamente rápido;
  • evitar tener sobrepeso;
  • Utilice un alimento completo para cachorros del tamaño adecuado;
  • No añada calcio ni otros minerales sin prescripción médica;
  • Evite los suelos resbaladizos;
  • Limitar los saltos repetidos y el uso excesivo de escaleras;
  • Prefieren la actividad física regular y controlada;
  • promover el desarrollo muscular gradual;
  • Realizar revisiones ortopédicas a los sujetos en riesgo.

nutrición para cachorros

Una dieta excesivamente calórica puede acelerar el crecimiento y aumentar la tensión en las articulaciones inmaduras. Para los cachorros de razas grandes, es importante utilizar un alimento formulado con el equilibrio adecuado de energía, calcio y fósforo.

El cachorro debe mantener el cuerpo seco, con las costillas fácilmente palpables pero no excesivamente visibles.

Los suplementos de calcio no deben añadirse a una dieta completa a menos que lo indique específicamente un veterinario. El exceso de calcio puede alterar el desarrollo óseo y no previene la displasia de cadera.

Ejercicio en el cachorro predispuesto

El reposo absoluto no favorece el desarrollo muscular adecuado. Lo mejor es fomentar el ejercicio regular, gratuito y apropiado para la edad.

Generalmente se indican:

  • paseos cortos y frecuentes;
  • juego controlado;
  • movimiento sobre terreno natural liso;
  • La actividad se interrumpió antes de alcanzar la fatiga;
  • ejercicios recomendados por su veterinario o fisioterapeuta.

Es aconsejable limitar:

  • obligado a correr junto a la bicicleta;
  • saltos desde grandes alturas;
  • entrenamientos prolongados;
  • Arranques y frenadas repetidas;
  • Subía y bajaba escaleras continuamente;
  • movimiento sobre suelos lisos;
  • Juegos violentos con perros mucho más grandes.

Tratamiento conservador

Los perros con síntomas leves o aquellos que no son candidatos a cirugía pueden ser tratados con un programa conservador multimodal.

El tratamiento puede incluir:

  • control estricto del peso;
  • ejercicio regular y controlado;
  • fisioterapia y rehabilitación;
  • medicamentos antiinflamatorios recetados por el veterinario;
  • otros analgésicos según sea necesario;
  • nutrición formulada para la movilidad;
  • ácidos grasos omega-3;
  • adaptaciones del entorno doméstico;
  • revisiones clínicas periódicas.

El tratamiento conservador reduce el dolor y la inflamación, pero no corrige la incongruencia anatómica de la articulación.

Control de peso

El peso corporal es uno de los factores modificables más importantes. El exceso de peso aumenta la carga sobre las caderas y favorece la inflamación sistémica.

Un perro con displasia debe mantener una condición corporal ideal mediante:

  • porciones pesadas;
  • limitar los refrigerios calóricos;
  • controles de peso periódicos;
  • nutrición adecuada al nivel de actividad;
  • Ejercicio compatible con la condición de la articulación.

Fisioterapia y rehabilitación

La rehabilitación ayuda a mantener los músculos que estabilizan la cadera y limitan la pérdida de movilidad.

El programa puede incluir:

  • ejercicios para los músculos de la espalda;
  • paseos controlados;
  • ejercicios propioceptivos;
  • movilizaciones conjuntas;
  • terapia de masajes;
  • hidroterapia;
  • cinta de correr acuática;
  • Aplicaciones en caliente o en frío según sea necesario.

Los ejercicios deben elegirse individualmente. Las actividades inadecuadas pueden aumentar el dolor y la inflamación.

Medicamentos para el dolor

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se utilizan con frecuencia para controlar el dolor y la inflamación. Se pueden combinar con otras terapias analgésicas cuando sea necesario.

La administración del medicamento debe realizarse bajo supervisión veterinaria, y en tratamientos prolongados pueden realizarse análisis de sangre y orina.

No tienen por qué estar asociados de forma independiente:

  • dos antiinflamatorios diferentes;
  • antiinflamatorios y corticosteroides;
  • Medicamentos veterinarios y analgésicos para uso humano.

El ibuprofeno, el diclofenaco, el naproxeno y otros medicamentos para humanos pueden causar intoxicación grave en los perros.

Cirugía en cachorros

En los cachorros diagnosticados precozmente, pueden existir intervenciones para modificar el desarrollo pélvico o mejorar la cobertura de la cabeza femoral.

Sínfisis púbica juvenil

La sínfisis púbica juvenil es un procedimiento preventivo que se realiza en cachorros muy jóvenes. Al interrumpir selectivamente el crecimiento de una porción de la pelvis, favorece la rotación del acetábulo y una mejor cobertura de las cabezas femorales.

El periodo de tiempo útil es muy limitado y el procedimiento debe evaluarse precozmente, generalmente durante los primeros meses de vida, antes de que el crecimiento pélvico esté demasiado avanzado.

Osteotomía pélvica doble o triple

La osteotomía pélvica doble y la osteotomía pélvica triple implican el corte controlado de porciones de la pelvis y la rotación del acetábulo para mejorar la cobertura de la cabeza femoral.

Están especialmente indicados para perros jóvenes con laxitud articular pero sin cambios artríticos significativos. Es fundamental seleccionar cuidadosamente al paciente.

Cirugía en el perro adulto

reemplazo total de cadera

La artroplastia total de cadera reemplaza la cabeza y el cuello del fémur y recubre el acetábulo con componentes artificiales. Es el procedimiento que más se acerca a restaurar la mecánica normal de la articulación.

Puede ofrecer una excelente funcionalidad en perros con dolor significativo, pero requiere:

  • evaluación especializada;
  • ausencia de infecciones activas;
  • tamaño óseo adecuado;
  • estricto cumplimiento del reposo postoperatorio;
  • rehabilitación controlada;
  • seguimiento para detectar posibles complicaciones.

Osteotomía de la cabeza y el cuello del fémur

La osteotomía de la cabeza y el cuello del fémur elimina el contacto doloroso entre el fémur y el acetábulo. Con el tiempo, se forma una articulación artificial compuesta de tejido fibroso.

Los resultados suelen ser más predecibles en perros pequeños y medianos, pero el procedimiento también puede utilizarse en perros más grandes cuidadosamente seleccionados. El peso ideal, una buena musculatura y la rehabilitación son fundamentales.

No recrea una articulación normal y puede provocar una reducción del rango de movimiento o una ligera alteración en la marcha.

Cómo elegir entre terapia conservadora y cirugía

La elección depende de:

  • edad del perro;
  • gravedad de la laxitud;
  • presencia de osteoartritis;
  • intensidad del dolor;
  • tamaño y peso;
  • nivel de actividad requerido;
  • cualquier otra enfermedad;
  • respuesta a la terapia conservadora;
  • expectativas funcionales del propietario.

La evaluación temprana amplía las opciones de tratamiento. Esperar hasta que el dolor sea intenso puede impedir la realización de algunos procedimientos correctivos disponibles solo para jóvenes.

Displasia de cadera y reproducción

Dado que la displasia de cadera tiene un componente hereditario, la selección genética es la herramienta más importante para reducir su propagación.

Un programa responsable debería tener en cuenta lo siguiente:

  • certificación radiográfica oficial;
  • resultado de ambos padres;
  • información sobre hermanos y otros parientes;
  • frecuencia de la enfermedad en el árbol genealógico;
  • reglamento del club de razas;
  • Evaluación general de la salud del perro.

El apareamiento de dos ejemplares certificados reduce el riesgo, pero no garantiza el nacimiento de cachorros exclusivamente libres de la enfermedad, ya que la herencia es compleja.

Displasia de cadera y perros de caza

En los perros de caza, los primeros síntomas pueden manifestarse como una disminución del rendimiento más que como una cojera evidente.

Es aconsejable prestar atención a:

  • Velocidad de búsqueda más lenta;
  • fatiga precoz;
  • Andar como el de un conejo al correr;
  • vacilación a la hora de superar zanjas y obstáculos;
  • dificultad para entrar en el vehículo;
  • rigidez después de una pausa;
  • dolor al final de la salida;
  • cojeando al día siguiente;
  • reducción del empuje de las extremidades posteriores.

Un perro muy motivado puede seguir trabajando a pesar del dolor. Por lo tanto, un buen rendimiento aparentemente no debería considerarse prueba de buena salud articular.

Manejo del perro de caza displásico

La posibilidad de continuar la caza debe evaluarse individualmente. En casos leves y bien controlados, puede ser posible mantener una actividad adaptada, mientras que en casos dolorosos o inestables, puede ser necesario reducir o suspender el trabajo.

La gestión debe incluir:

  • revisión ortopédica de pretemporada;
  • peso corporal ideal;
  • formación progresiva a lo largo del año;
  • Calentar al ritmo antes de salir;
  • reducción de saltos y arranques violentos;
  • salidas más cortas;
  • descansos regulares;
  • días de recuperación;
  • Monitorización de la cojera durante 24 horas;
  • Detener la actividad cuando se produce dolor.

No se deben usar analgésicos para obligar al perro a trabajar más allá de sus límites.

Pronóstico

El pronóstico es muy variable. Algunos perros permanecen prácticamente asintomáticos durante muchos años, mientras que otros desarrollan dolor y artritis a una edad temprana.

El resultado depende de:

  • grado de laxitud articular;
  • diagnóstico precoz;
  • velocidad de desarrollo de la osteoartritis;
  • peso corporal;
  • masa muscular;
  • nivel de actividad;
  • respuesta a la terapia;
  • posibilidad de cirugía.

Con un manejo adecuado, muchos perros con displasia pueden mantener una buena calidad de vida.

Cuándo contactar al veterinario

Es recomendable solicitar una evaluación cuando un cachorro o un perro adulto presenta:

  • carrera de conejos;
  • rigidez en las extremidades posteriores;
  • cojera recurrente;
  • dificultad para levantarse;
  • renuencia a subir escaleras o saltar;
  • dolor después del ejercicio;
  • reducción de la masa muscular;
  • disminución del rendimiento en la caza;
  • empeoramiento repentino de la movilidad.

En cachorros de razas predispuestas, es recomendable consultar con el veterinario para una evaluación temprana, incluso en ausencia de síntomas.

En fin

La displasia de cadera en perros es un trastorno del desarrollo hereditario y multifactorial caracterizado por laxitud e incongruencia de la articulación de la cadera. Puede causar dolor, dificultades de movilidad y artritis progresiva.

El diagnóstico precoz, el crecimiento controlado, el peso ideal, el ejercicio adecuado y la selección responsable para la cría son esenciales. El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico y debe elegirse en función de la edad, la gravedad y las necesidades funcionales de cada perro.

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