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UÑAS ROTAS: causas, primeros auxilios y tratamiento

Las uñas rotas en los perros son lesiones comunes y a menudo muy dolorosas. Pueden ocurrir al correr, saltar, cazar o cuando la uña se engancha en raíces, piedras, cercas, alfombras u otros obstáculos.

La rotura puede afectar solo a la porción terminal no vascularizada o alcanzar la pulpa ungueal , el tejido vivo situado en el interior de la uña y rico en nervios y vasos sanguíneos. En este último caso, el perro puede experimentar un dolor intenso y un sangrado aparentemente abundante.

No se debe ignorar una lesión profunda: la pulpa de la uña se comunica con las estructuras más profundas del dedo, y una infección no tratada puede extenderse al lecho ungueal y, en casos más graves, al hueso.

Cómo se hace la uña de un perro

La uña está formada por una capa externa resistente de queratina que protege una capa interna viva, comúnmente llamada pulpa o matriz vascularizada. Esta contiene terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos.

Cortar solo el extremo córneo no causa dolor. Sin embargo, cuando la rotura alcanza el tejido vivo, se produce dolor y sangrado.

Los espolones, situados más arriba que los demás dedos, normalmente no se desgastan al caminar. Si crecen demasiado, pueden doblarse, engancharse en la vegetación o desgarrarse con mayor facilidad.

Causas de las uñas rotas

Las causas más comunes incluyen:

  • uñas excesivamente largas;
  • enredos en raíces, zarzas, redes o alambres;
  • correr sobre rocas y terreno irregular;
  • cambios repentinos de dirección;
  • saltos y aterrizajes incorrectos;
  • resbaladizo en superficies lisas;
  • colisiones con obstáculos;
  • uñas quebradizas o deformadas;
  • corte realizado demasiado cerca de la parte vascularizada;
  • traumatismo punzante.

En perros mayores, las uñas pueden volverse más secas y quebradizas. La rotura repetida, la deformación o la separación simultánea de varias uñas pueden indicar un trastorno del lecho ungueal y requieren evaluación veterinaria.

Tipos de ruptura

Desconchado superficial

Afecta únicamente a la punta o capa externa de la uña. Generalmente no produce sangrado y el dolor es leve. Sin embargo, un borde irregular puede engancharse y causar una lesión más profunda.

Rotura con exposición de la pulpa

La fractura alcanza el tejido vascularizado. El perro presenta dolor, sangrado, lamido persistente y cojera.

Clavo parcialmente desprendido

Una parte permanece adherida al lecho ungueal y se mueve al caminar. Esta afección es particularmente dolorosa porque cada movimiento ejerce tracción sobre el tejido vivo.

El fragmento no debe arrancarse: es posible que el veterinario deba extraerlo después de controlar el dolor o sedar al perro.

avulsión completa

Se arranca la uña por completo, dejando al descubierto el lecho ungueal. El sangrado puede ser abundante y el riesgo de contaminación es alto.

Ruptura en la base

Cuando la fractura afecta la base de la uña o el dedo se ve deformado, también puede haber una lesión ósea. Es necesario un examen veterinario y, en algunos casos, una radiografía.

Los síntomas

Los principales signos de una uña rota incluyen:

  • Quejidos repentinos mientras corre o juega;
  • cojera;
  • pata mantenida levantada;
  • sangre en la uña o en el suelo;
  • lamidas insistentes;
  • dolor al tocar el dedo;
  • uña inclinada, móvil o parcialmente desprendida;
  • hinchazón del dedo;
  • renuencia a caminar o correr.

La sangre puede extenderse al pelaje y al suelo, haciendo que la pérdida parezca más grave de lo que realmente es. Sin embargo, el sangrado debe controlarse de inmediato.

Primeros auxilios

Antes de examinar la pata, sujete al perro y manténgalo lo más tranquilo posible. Incluso un animal normalmente dócil puede morder cuando siente dolor.

  1. Detener la actividad y lleva al perro a un lugar limpio y tranquilo.
  2. Si es posible, pida a una segunda persona que sujete al animal con cuidado.
  3. Levanta la pata sin torcer el dedo.
  4. Aplique una gasa estéril o un paño limpio en la zona afectada.
  5. Aplique presión continua durante unos minutos sin levantar repetidamente la gasa.
  6. Comprueba si la uña solo está astillada o parcialmente desprendida.
  7. Proteja temporalmente la pata durante el traslado al veterinario.

Un bozal puede ser útil si el perro corre el riesgo de morder, pero no debe usarse en un animal que esté vomitando, tenga dificultades para respirar, un traumatismo facial o esté perdiendo el conocimiento.

Cómo detener el sangrado

El primer paso consiste en aplicar presión directa con una gasa limpia. Si se dispone de ella, se puede utilizar un polvo hemostático específico para pequeñas hemorragias en las uñas.

En caso de emergencia, una pequeña cantidad de almidón de maíz o harina puede favorecer temporalmente la coagulación. Estos productos no sustituyen la visita al médico si la herida es profunda o el sangrado persiste.

Evite retirar constantemente la gasa para comprobar la hemorragia, ya que esto podría desprender el coágulo recién formado. Si el sangrado no cesa después de unos 5 a 10 minutos de presión continua, consulte con su veterinario.

Cuándo no eliminar el fragmento

Una astilla pequeña y suelta, sin estar adherida a la pulpa, a veces se desprende fácilmente. Sin embargo, en la mayoría de los casos, lo más seguro es que la extracción la realice un veterinario.

No corte ni tire del fragmento cuando:

  • La uña sigue firmemente adherida;
  • El perro muestra un dolor intenso;
  • La rotura llega a la base;
  • El tejido vivo es visible;
  • El fragmento se mueve y sangra;
  • El perro no te permite manipular la pata;
  • No es posible distinguir la parte córnea de la pulpa.

Arrancar una porción que aún está adherida puede aumentar el dolor, el sangrado y el daño al lecho ungueal.

Limpiar la herida

Si el sangrado está controlado y la herida está sucia, se puede enjuagar suavemente la zona con solución salina estéril o agua limpia. No frote el tejido expuesto.

No se recomienda aplicar directamente:

  • alcohol;
  • peróxido de hidrógeno;
  • lejía o desinfectantes concentrados;
  • polvos antibióticos sin receta;
  • cremas para uso humano;
  • aceites esenciales;
  • pegamentos o esmaltes.

Estas sustancias pueden irritar los tejidos, retrasar la cicatrización o ser tóxicas si se ingieren al lamerse.

Cómo proteger tu pata

Durante el transporte, puede aplicar una gasa estéril y un vendaje ligero y suelto. Un vendaje demasiado apretado puede dificultar la circulación y provocar hinchazón o daños en los tejidos.

El vendaje debe mantenerse limpio y seco. Si los dedos se enfrían, se hinchan, duelen o cambian de color, se debe retirar el vendaje y contactar al veterinario de inmediato.

Los apósitos caseros no deben dejarse puestos durante periodos prolongados sin supervisión profesional. La humedad y la suciedad favorecen la maceración y la infección.

Cuando sea necesaria una visita al veterinario

Se recomienda la visita cuando:

  • La uña está parcial o totalmente arrancada;
  • La pulpa de la uña queda expuesta;
  • El sangrado no cesa;
  • La rotura afecta a la base de la uña;
  • El dedo está hinchado, deformado o muy doloroso;
  • El perro no baja la pata;
  • Hay presencia de tierra, espinas u otros cuerpos extraños;
  • La lesión afecta al espolón;
  • Se sospecha una fractura en un dedo;
  • Aparece pus, mal olor o hinchazón creciente;
  • El perro sufre fracturas repetidas en las uñas.

Un perro con trastornos hemorrágicos o que esté recibiendo terapias que aumenten el riesgo de hemorragia debe ser evaluado rápidamente, incluso cuando la lesión parezca limitada.

Tratamiento veterinario

El veterinario examina la uña, el lecho ungueal y el dedo para determinar la profundidad de la lesión. La manipulación puede ser muy dolorosa, por lo que podría ser necesaria la sedación o la analgesia.

El tratamiento puede incluir:

  • Extracción controlada de la pieza dañada;
  • limpieza y desinfección del lecho ungueal;
  • control de hemorragias;
  • apósito protector;
  • analgésicos veterinarios;
  • antibióticos cuando hay una infección o un alto riesgo de contaminación;
  • Realizar una radiografía si se sospecha una fractura;
  • Se realizarán pruebas adicionales en caso de lesiones recurrentes.

Los antibióticos no son necesarios en todos los casos de rotura y no deben administrarse sin receta médica.

Qué no dar

No le des a tu perro analgésicos para humanos. Medicamentos como el ibuprofeno, el naproxeno y otros fármacos comunes de venta libre pueden causar intoxicación grave, úlceras gastrointestinales y daño renal.

El paracetamol solo debe utilizarse bajo prescripción veterinaria. La dosis y la seguridad del medicamento dependen del peso del perro, su estado clínico y otros tratamientos que esté recibiendo.

Signos de infección

En los días siguientes, se debe revisar la pata. Los signos que sugieren una infección incluyen:

  • hinchazón creciente;
  • enrojecimiento;
  • calor local;
  • dolor persistente o creciente;
  • secreción amarilla o verdosa;
  • mal olor;
  • lamer continuamente;
  • cojera que no mejora;
  • depresión o fiebre.

Una infección en el lecho ungueal puede extenderse al dedo del pie. La aparición de estos síntomas requiere atención médica inmediata.

Tiempos de curación

Las lesiones superficiales pueden mejorar en pocos días. Cuando la pulpa está afectada, primero debe cicatrizar el tejido y luego debe volver a crecer la uña.

La regeneración completa puede tardar varias semanas o meses. En algunos casos, la nueva uña puede tener inicialmente un aspecto irregular o crecer deformada si la matriz ha sufrido daños.

Durante el proceso de recuperación, el perro debe evitar correr, saltar, caminar por terrenos fangosos y superficies abrasivas hasta que pueda caminar sin dolor y el veterinario considere que la lesión se ha estabilizado.

Uñas rotas en perros de caza

Los perros de caza son especialmente vulnerables porque corren sobre rocas, raíces, zarzas, terrenos helados o muy secos, y cambian de dirección con frecuencia. Sus espolones pueden quedar atrapados en la vegetación y sufrir laceraciones profundas.

Durante una cacería, si el perro comienza a cojear repentinamente, es recomendable detener el trabajo y revisarlo:

  • Todas las uñas, incluyendo los espolones;
  • espacios interdigitales;
  • almohadillas plantares;
  • presencia de espinas, astillas o aristas;
  • Hinchazón o deformidad de los dedos.

Continuar realizando actividades con una uña dañada puede convertir una pequeña fractura en una avulsión completa y contaminar el lecho ungueal con tierra y restos vegetales.

Botiquín de primeros auxilios para la caza

Los siguientes elementos pueden resultar útiles en el kit destinado al perro:

  • guantes desechables;
  • gasa estéril;
  • solución salina;
  • polvo hemostático veterinario;
  • vendaje cohesivo;
  • tijeras con puntas redondeadas;
  • protección temporal para las patas;
  • bozal adecuado para el perro;
  • Datos de contacto del veterinario y del servicio de urgencias más cercanos.

El material solo debe utilizarse como primeros auxilios y no para permitir que el perro reanude la caza después de la lesión.

Prevención

El riesgo se puede reducir manteniendo las uñas a la longitud adecuada. Cuando el perro está de pie, las uñas muy largas que tocan constantemente el suelo o alteran la posición de la pata requieren atención.

Es aconsejable:

  • Revisa y recorta tus uñas con regularidad;
  • Preste especial atención a los espolones;
  • Acostumbra gradualmente al perro a que le toquen las patas;
  • Utilice herramientas adecuadas y bien afiladas;
  • Evite cortar demasiado cerca de la pulpa;
  • Inspeccione las patas antes y después de cada paseo;
  • limitar la actividad en superficies particularmente abrasivas;
  • Mantenga limpios los corrales y los pasillos;
  • Si tienes las uñas quebradizas o deformadas, haz que tu veterinario las evalúe.

Cuando las roturas recurrentes indican enfermedad

La rotura ocasional de las uñas suele ser traumática. Si varias uñas se vuelven quebradizas, se deforman, cambian de color o se rompen sin un traumatismo aparente, puede deberse a lo siguiente:

  • infecciones bacterianas o fúngicas;
  • inflamación crónica del lecho ungueal;
  • enfermedades inmunomediadas;
  • alteraciones metabólicas u hormonales;
  • trastornos nutricionales;
  • tumores del dedo o del lecho ungueal.

En estos casos, limar o recortar la uña no es suficiente. Su veterinario podría solicitar análisis citológicos, cultivos, radiografías o pruebas histológicas para identificar la causa.

En fin

Las uñas rotas en los perros son dolorosas y pueden sangrar abundantemente, especialmente cuando la pulpa queda expuesta. El primer paso es mantener al perro tranquilo, aplicar presión constante con una gasa limpia y proteger la pata.

No arranque un fragmento que aún esté adherido, no aplique desinfectantes irritantes ni administre analgésicos para humanos. Una fractura profunda, una uña suelta, sangrado persistente o cualquier signo de infección requieren una evaluación veterinaria inmediata.

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